No se sabe a ciencia cierta en que año fue fundada la actual ciudad de Viveiro (Lugo), pero es indudable que el hombre primitivo tuvo por habitación las cavernas y con fundamento puede presumirse que las numerosas cuevas que aquí encontramos sirvieron de morada a los primeros pobladores de la comarca vivariense.

En el lugar ocupado por la actual ciudad de Viveiro, existió un núcleo de población cuyo origen pudiera remontarse a las primeras tribus celtas que habitaron la franja noroeste de la Península Ibérica. Dicha población ha sido fijada por algunos historiadores como la antigüa Zoela.

Durante la romanización, Zoela fue empleada cómo campamento romano donde establecieron la villa de Vivarium.

El actual topónimo gallego de Viveiro revela bien a las claras su procedencia latina: Vivarium, que se fue transformando en Vivario, Vivairo, Viveiro y Vivero; etimológicamente significa terreno donde se crían árboles y plantas o lugar donde se mantienen o se crían, dentro del agua, peces, moluscos u otros animales, y procede, sin duda, de la costumbre seguida en la antigüedad de dar a los pueblos los nombres de los ríos; Vivero se llamaba el que allí desemboca, aunque hoy se le conozca más generalmente por Landro o Landrove. Y es que al parecer, los romanos hicieron sobre el Landro, los viveros de marisco que hoy dan nombre a esta hermosa ciudad.